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Antigüedades de los judios

Editorial: Editorial CLIE
Flavio Josefo sigue siendo la principal fuente escrita de la que disponemos sobre el período herodiano. El valor de sus declaraciones está reforzado con la inclusión de fechas contrastadas por otras fuentes, y por la cita de documentos auténticos que confirman y complementan la narrativa bíblica.
Sku: 9788482673424
Disponibilidad: En stock
₡24 900,00
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En esta primera parte de su historia completa del pueblo judío (la segunda es Guerras de los Judíos) Josefo hace una recopilación histórica completa del devenir del pueblo hebreo desde la creación del mundo hasta la época de Nerón. Divide su narración en veinte libros, cada uno de ellos estructurado en capítulos temáticos que cubren bien un período determinado o un hecho concreto:

Los diez primeros libros siguen el relato histórico del Antiguo Testamento. Van desde la creación del mundo, pasando por las épocas de los patriarcas, jueces, y reyes de Israel, hasta la caída y destrucción de Jerusalén, la cautividad de los judíos en Babilonia, y la caída de Babilonia en manos de Medos y Persas. Aunque en este caso los acontecimientos que narra Josefo son bien conocidos a través de el relato bíblico, lo importante son los hechos y detalles que Josefo añade sacados de la tradición judía, y que no figuran en el texto de la Biblia. Cubre los años del 0 al 539 a. C. aprox.

El libro once abarca el período arranca en el primer año de Ciro y abarca desde reconstrucción del Templo en Jerusalén hasta a la época de Alejandro Magno. A partir de aquí el relato de Josefo se vuelve mucho más interesante y valioso desde el punto de vista histórico, en tanto que narra hechos y detalles de un período de la historia judía no registrados en el texto bíblico. Años 540 a 329 a. C. aprox.

Los libros del doce al diecisiete van desde la muerte de Alejandro Magno, pasando por el período de los Macabeos y la conquista y dominación romana, hasta Censo de Quirino. Años 340 a. C al 6 d. C. aprox.

Y finalmente, los libros del dieciocho al veinte, cubren la época de los emperadores romanos Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, de los tetrarcas Herodes y Filipo, del gobernador romano Poncio Pilatos, de Agripa y Festo. Son los más interesantes desde el punto de vista cristiano, puesto que son los que contienen propiamente el testimonio histórico de Josefo referente a Juan el Bautista, a Jesús, a los apóstoles y los origenes del cristianismo. Veamos algunos ejemplos:

En el Libro XVIII, Capítulo 3.3, dice acerca de Jesús: “Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, si es lícito llamarlo hombre, porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y muchos gentiles. Era el Cristo. Delatado por los principales de los judíos, Pilatos lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él. Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos”. En el Capítulo 5.2 de ese mismo libro cuenta la historia y ejecución de Juan el Bautista: “Algunos judíos creyeron que el ejército de Herodes había perecido por la ira de Dios, sufriendo el condigno castigo por haber muerto a Juan, llamado el Bautista. Herodes lo hizo matar, a pesar de ser un hombre justo que predicaba la práctica de la virtud, incitando a vivir con justicia mutua y con piedad hacia Dios, para así poder recibir el bautismo… fue encarcelado y enviado a la fortaleza de Maquero, de la que hemos hablado antes, y allí fue muerto”.

Y en el Libro XX Capítulo 9.1, se menciona de nuevo a Jesús al relatar la muerte de Jacobo su hermano: “Siendo Anán de este carácter, aprovechándose de la oportunidad, pues Festo había fallecido y Albino todavía estaba en camino, reunió el sanedrín. Llamó a juicio al hermano de Jesús que se llamó Cristo, su nombre era Jacobo, y con él hizo comparecer a varios otros. Los acusó de ser infractores a la ley y los condenó a ser apedreados”

Aunque el llamado “Testimonio Flaviano” ha sido muy debatido y cuestionado por los críticos del cristianismo, alegando razones filológicas para afirmar que no era texto original de Josefo sino que fue introducido posteriormente, lo cierto es que figura en todos los códices o manuscritos que se conocen del texto de Josefo. Y las más recientes investigaciones filológicas al respecto hacen que cada vez sean más los eruditos que se suman a considerarlo como auténtico.

El valor especial y particular de la presente edición de Antigüedades de los Judíos, aparte de ofrecer como hemos dicho una versión íntegra del texto en un español actualizado, consiste en las extensas introducciones del Dr. Ropero, destinadas a informar al lector sobre el valor y debate histórico de la obra y a explicarle de que manera estudiarla y sacar un mejor partido de la misma; en los centenares de notas explicativas y aclaratorias a pie de página; y de manera especial en el extenso índice analítico de personajes, hechos y temas, incluído al final, que hacen de la misma una obra de referencia del más alto nivel.

Cabe decir por tanto que es, y con ventaja, la mejor y más completa edición española de Antigüedades de los Judíos disponible actualmente en el mercado.

Flavio Josefo (c. 37-100 d.C.). Historiador judío, miembro de la aristocracia sacerdotal judía. En el año 64 se vio implicado en Roma en el proceso contra unos judíos encarcelados por orden del procurador Félix. Tuvo éxito al ganar el apoyo para su causa de Sabina Popea, esposa del emperador Nerón.

Al iniciarse la guerra judía contra Roma (66 al 70 d.C.), Josefo, como la mayoría de la aristocracia judía, no compartía la revuelta de sus conciudadanos pero a pesar de ello si creía que había que defender la soberanía de su tierra y de sus sentimientos religiosos ultrajados. El Sanedrín le escogió como comandante en Jefe de Galilea, pero tuvo que capitular ante las legiones romanas en el 67 tras seis semanas defendiendo la casi inexpugnable fortaleza de Jotapata. La mayoría de los patriotas fueron pasados a cuchillo. Josefo logró ser conducido ante el general romano Vespasiano, que le concedió el perdón al predecirle Josefo que se convertiría en emperador de Roma, lo que así llegaría a ser. Josefo, entonces, pasó a llamarse Flavio Josefo y se instaló en Roma, donde gozó del beneficio de una pensión imperial.

Murió durante el reinado de Trajano. Escribió en lengua griega La guerra de los judíos (Peri tou Ioudaikou polemou), Antigüedades judaicas (Ioudaike Archaiologia), Contra Apión (Kata Apionos), tratado donde combate el antisemitismo grecorromano, y una Autobiografía (phlaouiou Iosepou bios),donde intenta justificar su posición al comienzo de la guerra judía.

Durante muchos siglos, las obras de Josefo fueron más ampliamente leídos en Europa que cualquier otro libro, exceptuando la Biblia. San Juan Crisóstomo lo califica de testimonio útil para la historicidad de los libros del Antiguo Testamento. Sigue siendo muy útil como fuente para conocer el contexto socio-histórico del cristianismo primitivo.

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