En este sermón clásico, Charles Spurgeon le insiste con delicadeza a los que están luchando con la depresión a que pongan sus cargas sobre el Señor, quien no va a abandonar a Su pueblo. Habiendo él mismo batallado con la depresión y el desánimo durante la mayor parte de sus años en el ministerio, Spurgeon anima a los deprimidos a que se aferren a las promesas de Dios, porque Él es fiel y va a consolar a Sus hijos mientras estos caminan fielmente con Él.
Algunos de los mensajes cristianos más poderosos son también unos de los más cortos. Estas palabras han retado, inspirado y producido fruto en las vidas de millones de creyentes a lo largo de la historia de la iglesia.